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Tinajo: entre lo que se dice y lo que se vive por José Pérez, secretario Partido Popular de Tinajo

 

En Tinajo hay algo que funciona perfectamente: la capacidad de vivir en dos realidades al mismo tiempo. Por un lado, está la realidad oficial. Esa en la que todo va bien o está en vías de solución. Donde la gestión es impecable, las instalaciones municipales están en buen estado, los servicios funcionan correctamente y el municipio avanza con paso firme hacia un futuro brillante.

Una realidad tan perfecta… que, si esto sigue así, en cualquier momento nos dan un premio europeo a la excelencia municipal. Y no uno cualquiera, no: de esos que reconocen una planificación perfecta, una gestión ejemplar, eficaz y eficiente.

El problema es que esa realidad… cuesta encontrarla, porque solo está en el imaginario de quienes nos gobiernan.

Y luego está la otra. La que no necesita discursos, solo caminar por los distintos pueblos del municipio. La realidad de los vecinos, la del día a día. Porque mientras quienes tienen la máxima responsabilidad hablan de lo bien que va todo, hay cosas que llaman la atención y que hablan por sí mismas:

Instalaciones deportivas que parecen olvidadas, como la cancha frente a la Plaza del Calvario, sin porterías ni canastas. Quizá es una nueva tendencia: deporte imaginario.

La pista de tenis, por llamarla de alguna forma, convertida en tenis extremo: red rota, muros deteriorados, verja dañada y agujeros en el propio campo. Aquí el rival no es quien tienes delante, es la propia instalación. Estilo libre.

El campo de fútbol, con graves deficiencias en los vestuarios, reflejadas incluso en actas arbitrales, además de un mantenimiento diario que deja bastante que desear. Pero eso sí… se hacen tres murales para que la atención se vaya a otro lado. Técnica del cambio de enfoque.

Después tenemos el pabellón, donde las palomas ya forman parte de la instalación y se sienten como en casa. A veces incluso se muestran demasiado participativas, hasta el punto de interrumpir partidos. Toda una “innovación deportiva”: jugar esquivando lo que cae del techo, ya sean heces o las múltiples goteras que aparecen cada vez que llueve y obligan a colocar más de veinte cacharros en la pista. Toque retro.

Y qué decir del parque en el que es preferible no botar el balón porque rebota hacia cualquier lado, desafiando toda lógica. Rompedor.

Pero no todo es deporte. También está el día a día, el Tinajo que no sale en las fotos: zonas que no reflejan precisamente una limpieza regular, recogida de enseres que no siempre responde como debería o jardines con escaso mantenimiento. A esto se suma un servicio de limpieza hiperselectiva que funciona por zonas: impecable en la avenida… y bastante menos lustroso en cuanto te alejas. Efecto escaparate.

Y en este suma y sigue, llegamos a los parques infantiles, que generan más preocupación que tranquilidad. Especialmente el parque de La Santa, donde, con eso de que la mejora va ligada a la obra del teleclub, los niños ya se están haciendo mayores. Historia interminable, como la de los teleclubes de La Santa y El Cuchillo, que llevan más de cuatro años en ese estado indefinido entre obra eterna y abandono silencioso. O la famosa pista de pádel, anunciada y vendida desde 2023, iniciada a principios de 2025 y paralizada de nuevo a finales del mismo año. Modo pausa.

El único brote verde en materia de infraestructuras lo encontramos en un proyecto que luce, y luce bien: la Plaza del Calvario. Un espacio que no nació precisamente desde el ámbito local, aunque eso no impide que luego aparezcan fotos como si todo fuera fruto de la gestión municipal. Si funciona, se enseña. Si no, se explica.

¡Y así nos va! Sin avances visibles ni rumbo claro. Con instalaciones que no avanzan mientras el tiempo sí lo hace. Espacios públicos que esperan mantenimiento con una paciencia infinita. Decisiones políticas que generan más dudas que soluciones. Recursos y oportunidades que, simplemente, se han perdido por el camino.

Todo forma parte de la realidad que no se cuenta, pero que existe. En la versión oficial, en cambio, todo sigue yendo bien, muy bien. Tan bien… que lo del premio europeo ya casi no suena a broma.

¿La que se dice… o la que se vive?

elperiodicodelanzarote.com