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  La mirada que la política no debería perder 

 

 

 

"Cuando abrimos espacios reales de participación, la infancia y la juventud responden. Lo hacen con responsabilidad, con creatividad y con una enorme capacidad para pensar en el bien común"

"Mientras las personas adultas intentamos enseñar a las niñas y los niños cómo funciona el mundo, son ellas y ellos quienes terminan recordándonos cómo debería funcionar"

 

 

Hay algo que me ocurre cada vez que comparto una mesa con niños y niñas. Salgo con la sensación de que, mientras las personas adultas intentamos enseñarles cómo funciona el mundo, son ellas y ellos quienes terminan recordándonos cómo debería funcionar.

Hablo de esa convicción que tiene la infancia de que casi todo puede resolverse hablando. De su curiosidad por escuchar antes de responder o de preguntar sin maldad, de la certeza de que cualquier idea merece ser escuchada cuando nace del deseo de mejorar las cosas.

Quizá sea porque todavía no han aprendido a desconfiar. O quizá porque conservan algo que muchas personas adultas van dejando por el camino: la creencia de que el diálogo siempre merece una oportunidad.

Esa forma de entender las relaciones humanas debería inspirar también a la política.

En San Bartolomé hemos querido convertir esa convicción en una forma de trabajar. Por eso hemos impulsado el Consejo Escolar Municipal, donde la comunidad educativa dispone de un espacio permanente para compartir propuestas y seguir mejorando nuestros centros y el entorno educativo.

Hemos constituido también el primer Consejo de la Infancia del municipio, dando voz a 21 representantes escolares elegidos por cerca de 200 compañeros y compañeras de 5º de Primaria para trasladar sus inquietudes y propuestas. Y hemos vuelto a comprobar el enorme compromiso de nuestra juventud con una nueva edición de los Presupuestos Participativos Juveniles, en la que 879 estudiantes de los IES de San Bartolomé y Playa Honda participaron activamente para decidir qué actuaciones consideran prioritarias para su municipio.

Los datos hablan por sí solos. Cuando abrimos espacios reales de participación, la infancia y la juventud responden. Lo hacen con responsabilidad, con creatividad y con una enorme capacidad para pensar en el bien común. Nunca llegan preguntando quién va a ganar un debate. Llegan preguntando cómo pueden mejorar aquello que les preocupa.

Ese es el camino que queremos seguir recorriendo. La candidatura de San Bartolomé para convertirse en Ciudad Amiga de la Infancia no responde únicamente al deseo de obtener un reconocimiento. Representa un compromiso firme con una manera de gobernar que sitúa a la infancia en el centro de las políticas públicas.

En esa misma línea seguimos impulsando actuaciones que hacen de la inclusión una realidad cotidiana: la instalación de pictogramas en los centros educativos para favorecer la accesibilidad, la colaboración permanente con las asociaciones de madres y padres, el desarrollo de proyectos participativos desde las aulas o el trabajo conjunto con la comunidad educativa para construir un municipio más inclusivo, más accesible y más comprometido con los derechos de la infancia.

Nada de esto sería posible sin una educación pública comprometida con la formación de ciudadanía. Porque la escuela no solo enseña matemáticas, lengua o ciencias. Enseña a convivir, a respetar las diferencias, a trabajar en equipo y a comprender que el diálogo siempre es más útil que el enfrentamiento. Allí comienza una forma de entender la democracia que va mucho más allá de votar cada cierto tiempo.

Como alcalde de San Bartolomé, estoy convencido de que el progreso de un municipio no se mide únicamente por las infraestructuras que construye o por los servicios que presta. También se mide por sus propuestas para formar personas comprometidas con su entorno, capaces de escuchar, de dialogar y de llegar a acuerdos.

Quizá por eso sigo pensando que la política no debería perder nunca la mirada de la infancia. Esa que nos recuerda que todas las personas tenemos algo valioso que aportar, que escuchar nunca resta y que el futuro siempre se construye mejor cuando nadie se queda fuera de la conversación.

elperiodicodelanzarote.com