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Yoné, ¿yo, sí; yo, no?

 

La carrera electoral ya empezó. Y el pistoletazo de salida lo ha dado un partido en Lanzarote que el diputado Yoné Caraballo quiere convertir en su imagen y semejanza. Con la Nueva Canarias que le arrebató al “apátrida político” Armando Santana, que intentó hacer lo mismo que él con muy poco éxito, Yoné quiere optar a la Presidencia del Cabildo, además de repetir como candidato al Parlamento de Canarias.

 Antes de que nadie se le adelantara y temiendo las futuras alianzas que harán desde Gran Canaria con la diseminada izquierda canaria, él ya ha anunciado que el candidato al Cabildo será él. Así que los que vengan se tendrán que poner a  la cola y detrás de él. Como tiene decidido quiénes serán los cabezas de lista en los distintos municipios, aunque a estos todavía no los ha presentado. La señal es clara para el electorado: “Yo estoy aquí”. Y para los futuros socios de cartel y candidatura: “Ustedes vienen a empujar para que nosotros seamos los cargos públicos”. Estarán en las listas, pero salvo milagro, no en las instituciones.    

Posiblemente, sus compañeros de partido vean la estrategia con optimismo. Y como un acierto. Se trata, en definitiva, de consolidar la tesis de que nada cambiará, y  que serán ellos quienes tomarán las decisiones y quienes encabezarán las listas. Que no hay nada que temer. Y, posiblemente, estén en lo cierto. Aunque me temo que no son conscientes de la fuerza/debilidad real que tienen. Se olvidan de que en las anteriores elecciones, Nueva Canarias necesitó de UPY y de MRT para sumar sus votos y conseguir finalmente dos consejeros al Cabildo y un parlamentario. El propio Yoné no hubiese sido diputado si no hubiese sido porque activaron ese sumatorio con más o menos éxito.

La propuesta de Yoné no sé si considerarla valiente o temeraria.  Pero me parece que tanto él como sus antiguos socios están perdiendo una oportunidad histórica. Se olvidan de que son partidos residuales, pequeños, de difícil crecimiento exponencial de un año para otro. Renunciar a entenderse es casi tanto como renunciar a estar. El que Nueva Canarias y Juntos por Lanzarote inicien una carrera electoral cada uno por su lado y con los mismos objetivos, posiblemente acabe dándoles el mismo resultado: el fracaso. Quizás Lanzarote necesite un partido que nos saque de la rutina caprichosa de una Coalición Canaria derrochadora y de un PSOE entretenido en sus cosas. Y el PP parece que no llega a esa tarea, a pesar de que tiene los vientos favorables, porque sus líderes insulares prefieren más acuchillarse entre ellos que ser un alternativa política real y democrática a lo que hay.  Me imagino que sea esa realidad la que ven tan bien/también los aspirantes de estas organizaciones alternativas. Pero sorprende que no vean la de ellos.

Para ser una alternativa real para Lanzarote hace falta algo más que Yoné solo encapuchado recorriendo la isla reivindicándose a sí mismo y su origen personal (“soy hijo de un albañil y de una limpiadora”). Hace falta sumar. Y cerrándose sobre sí mismo, de forma endogámica, pueden conseguir que los suyos se conviertan en verdaderos forofos de él, pero no conseguirán mucho más. Y puede hasta perder el sillón que tanto abraza y quiere en el Parlamento de Canarias.

Si los que están fuera de esos tres partidos principales apuestan por replegarse en sí mismos, en lugar de abrir mesas de alistamiento en cada esquina, creando algo nuevo y grande, serán pasto de sus propias carencias. Todavía están a tiempo de sumar, de que los restos en esta ocasión no beneficien a los partidos grandes. Si cada uno tira para su zona de confort, acabarán todos devorados por sus propias debilidades. Las emocionales y las electorales.

elperiodicodelanzarote.com