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Lo que no se nombra no existe

Lo que no se nombra no existe, cita atribuida al filósofo George Steiner, viene a explicar que aquella realidad de la que no se habla se desconoce y si se desconoce no puede ser abordada lo que significa que no puede ser solventada y es ahí, donde reside a mi modo de ver, el poder de los nombres.

Nombrar, iluminar y difundir lo que ocurre es lo que nos hace conocedores de la realidad, porque la realidad existe siempre, aunque no la veamos, y si queremos cambiarla hay que conocerla.

Eso es lo que ha pasado con las Residencias Amavir, una realidad oculta que gracias a las denuncias de trabajadores, familias y del Partido Socialista ha sido nombrada y por tanto conocida por todos.

El 4 de marzo, hace ahora cuatro meses, denunciamos las condiciones lamentables a las que estaban sometidos nuestros abuelos, abuelas, padres y madres en Amavir Tías. Falta de médico, de personal sanitario y gerocultor, de limpieza, de toallas, de ropa de cama y de comida. El primer acta de supervisión recogía una realidad aterradora en la que personas que ya no son capaces de valerse por sí mimas se vieron completamente abandonadas por el sistema que tendría que haber garantizado su calidad de vida y su bienestar.

"El gran número de dificultades descritas, está teniendo como consecuencias en los residentes, falta de higiene personal y dental, caídas recurrentes por falta de supervisión, generación de úlceras por presión al no poder realizarse los cambios posturales suficientes y las curas adecuadas por falta de personal, infecciones urinarias por no realizarse todos los cambios de pañales necesarios por falta de personal, sentimientos de soledad en los residentes al no disponer de personal suficiente que puedan dedicarse a acompañar, errores en la administración de medicación que ha ocasionado efectos secundarios en los residentes y baja calidad en los cuidados y atención debido a la sobrecarga y agotamiento emocional del personal."

Cuatro meses después hay limpieza, ropa de cama y comida. Lo que sigue sin haber es el personal necesario para el cuidado de los residentes incumpliendo las condiciones del contrato.

Esta aterradora realidad se ha cerrado sin ninguna consecuencia para la empresa concesionaria. El Cabildo abrió y cerró un expediente informativo del que no se desprendió nada. Ni la resolución del contrato, ni la intervención del servicio, ni siquiera una sanción económica. Nada de nada, excepto la presencia del Consejero de Bienestar Social Marciano Acuña brindando con los responsables de Amavir Tías por su 19º aniversario. Agradezco a todos los familiares y trabajadores que se pusieron en contacto con nosotros para trasladarnos lo que estaba ocurriendo. Gracias a todos ellos pudimos nombrar los hechos y hacer que existieran.

Quiero quedarme con eso. Con lo importante que es nombrar, iluminar y difundir lo que ocurre para que la realidad exista, ya que existiendo seremos capaces de cambiarla.

Y sí, ese es el futuro que Coalición Canaria tiene reservado para el Hospital Insular, una residencia de ancianos estilo Amavir.

elperiodicodelanzarote.com