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El escenario de las elecciones

 

La puesta en escena de los dimes y diretes sobre el problema de la vivienda daba a entender que el proceso electoral estaba próximo. La presentación de los dos decretos ley, su acalorada discusión y su estrecho acompañamiento desde las plazas de muchas ciudades españolas parecía una marcha sin retorno a las urnas. No prosperaron y la indignación de quienes sufren el problema de la vivienda en España, además de previsible, es entendible por el conjunto de la sociedad. La vivienda pasó de ser el problema que todos sufren pero que nadie soluciona a convertirse en el centro del debate político.

Ese nuevo escenario, que tapaba estos días el problema de la inmigración, el de la corrupción y el de Ceuta invadida en los medios de comunicación, moviliza de forma entusiasta a la izquierda que es consciente del drama que están pasando muchos pero, sobre todo, los más vulnerables. Y votos en la izquierda es lo que necesita el PSOE para tener con quien pactar después de las elecciones. Y aunque es tremendamente difícil darle la vuelta a la tendencia que viene marcando las encuestas, en las que el sumatorio de populares y ultraderecha pasa por encima de los 176 escaños que dan la mayoría absoluta, esta situación crea un escenario donde tiene más sentido plantar batalla.

El escenario fue creado intencionadamente. Porque para lo que quedaba de legislatura no se veía nada bueno. Y acercarlo demasiado a las elecciones locales era arriesgarse a ver perder también, junto con el gobierno de España, muchos de sus feudos tradicionales en capitales de provincias, y en provincias enteras. El PSOE tiene que hacer creíble que los negadores de los dos decretos son también los negadores de una solución a la vivienda. Nada fácil cuando lleva gobernando ocho años sin que se haya puesto freno a los precios del alquiler y compra de inmuebles. Pero no busca solo los votos para sí, quiere que este movimiento por la vivienda lo sea también en contra de las derechas, que haga tambalear esa subida endiablada del PP y Vox con Cayetana Álvarez y Abascal más desatados que nunca. Aunque los votos vayan a parar a la cesta de ese proyecto de la izquierda que tiene que salir de forma inmediata aupado por esos gritos que denuncian desahucios, fondos buitres y sufrimiento de los más vulnerables.

El PSOE ha puesto el escenario y Pedro Sánchez la fecha de las elecciones. La batalla ya es ineludible. Vamos a ver si finalmente la vivienda gana enteros y facilita el acceso a un hogar. O se queda en una batalla para ver quién se instala por cuatro años y con todos los gastos pagados en La Moncloa. Ya no hay tiempo para lamentaciones. La suerte está echada.

elperiodicodelanzarote.com