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Vuelven noches espantosas de lápices

 

En agosto pasado, en una de las sesiones de Cine Ambulante de Verano, que organiza en Lanzarote la asociación Tenique Cultural, recomendé durante el coloquio posterior a la proyección de la película Argentina 1985,  la visualización de otro film que retrata de forma ejemplar la represión de la dictadura militar en ese país sudamericano: ‘La noche de los lápices’, dirigida por Héctor Olivera.

Esta peli del año 86 reconstruye un hecho real sucedido 10 años antes cuando un grupo de siete estudiantes de secundaria fueron secuestrados, torturados y asesinados por la dictadura que los tachó de “delincuentes subversivos”, y el film se encarga de contarlo desde la óptica del único alumno superviviente.  Los chicos solo reclamaban el aumento del boleto estudiantil, la tarifa de transporte con descuento especial para los estudiantes argentinos.

En estos días de agitación en Europa y Latinoamérica, con la juventud en primera línea de más que justas reivindicaciones, y chapó por ella, se me antoja oportuno recordar su  historia porque las memorias del pasado siguen estando muy presentes en las luchas de hoy.

Represión con cargas policiales desproporcionadas a estudiantes el pasado 14 de octubre en la Universidad Complutense de Madrid, durante la jornada de huelga indefinida convocada por la comunidad educativa en defensa de la universidad pública frente a los recortes presupuestarios y en solidaridad con otros sectores educativos, que vienen denunciando el deterioro de la educación pública en la Comunidad de Madrid. La movilización también manifiesta su apoyo contundente al movimiento nacional que está en la calle exigiendo el cumplimiento del derecho constitucional a la vivienda. Hubo diez personas heridas, dos de gravedad, y cinco detenidos, según denuncian colectivos manifestantes. 

Las imágenes de los porrazos de la Policía Nacional a estudiantes y jóvenes arrastrados en el pavimento por miembros de este cuerpo de seguridad, avergüenzan y contrastan con una de sus misiones, que es la de proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades. El Artículo 21 de la Constitución española reconoce el derecho de reunión pacífica y a manifestarse.

Por otra parte, esta misma semana, escuchamos las amenazas del presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, alias el tigre de Temu, con intervención policial y de las fuerzas militares, dirigidas a la población que solo dos meses y medio después del inicio de su gobierno salió a la calle y abarrotó vías y plazas de Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali, entre otras grandes ciudades, para protestar por la privatización del sistema de salud, recortes presupuestarios a las universidades públicas, aumento del precio de la cesta de la compra y  la criminalización  del derecho a la protesta.

En España, también asistimos a la criminalización de la protesta, solo hace falta escuchar las voces de altos cargos orgánicos y representantes públicos de los partidos políticos ultras de PP y Vox y sus señalamientos de descrédito que hacen a los cientos de ciudadanos y ciudadanas de la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol de Madrid. A pesar de sus provocaciones y de las provocaciones de grupos fascistas que están yendo a las proximidades de Sol a intentar fundar el caos y convertir la acampada en terreno de batalla, las personas que permanecen allí, no han protagonizado ni un solo altercado en tres semanas de protesta.

Represión a estudiantes en Francia este 17 de octubre que salieron a la calle a exigir mejoras de sus condiciones educativas y en protesta por los recortes presupuestarios y el alto coste de vida. Problemas comunes. En Francia, sí que ha habido altercados y destrucción de edificios y mobiliario urbano, por supuesto, sucesos injustificables  que además empañan las movilizaciones pacíficas.

Represión de Milei en Argentina contra la quinta Marcha Federal Universitaria que volvió a reclamar esta semana la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario frente a la sede del Congreso. Hay denuncias por infiltrados violentos que se colaron para reventar la marcha y deslegitimar su acción pacífica. Más problemas comunes.

Italia vivió este 16 de octubre otra jornada de movilización masiva de estudiantes y profesores bautizada como ‘No Meloni Day’ (Día del no a Meloni), bajo el lema “Hagamos como en Francia”, en protesta contra la precaria situación de las escuelas, el cupo que limita a los estudiantes extranjeros, la guerra, el alto coste de la vida y los precios por las nubes del combustible. Los estudiantes italianos rechazan la presencia del ejército y la policía en las escuelas. Más problemas comunes en un mundo en permanente conflicto.

Si nos detenemos a escuchar el discurso bien construido, argumentado y el análisis político bien comunicado de los jóvenes de la acampada de Madrid, entendemos mejor el porqué la educación pública está siendo objeto de ataques en distintos frentes. No interesa e incomoda la preparación de nuevas generaciones capaces de investigar, discernir y cultivar un pensamiento crítico. Interesa más e incomoda cero criar borregos sin educación de calidad que asientan todo sin capacidad de análisis. Esos chicos y chicas perroflautas, mataos, terroristas, jetas, gandules o andrajosos de Sol, como los llaman sectores reaccionarios del país, están demostrando que tienen muchísimo más nivel que esos políticos y políticas que intentan desprestigiar sin éxito su valiente movilización. Pobres ignorantes que se sienten elegidos por la divinidad y untados por la mantequilla golosa del poder. Tenemos que luchar para desterrar nuevas y espantosas noches de los lápices.

elperiodicodelanzarote.com