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Sin aulas enclave y con un transporte que excluye: la educación inclusiva sigue pendiente en Lanzarote

 

 

Para algunas familias de Lanzarote, el paso de Primaria a Secundaria no supone únicamente un cambio de etapa. Puede convertirse en el comienzo de un recorrido lleno de incertidumbre, encontrar un centro que disponga de los apoyos necesarios, conseguir una plaza y, después, resolver cómo llegar hasta él. Una situación que debería estar prevista por la Administración termina convirtiéndose, con demasiada frecuencia, en una preocupación que recae sobre las propias familias.

Un ejemplo de esta realidad puede ser lo que ocurre con una alumna de Puerto del Carmen. Durante la Educación Primaria estuvo escolarizada en el aula enclave del CEIP Concepción Rodríguez Artiles, en Puerto del Carmen. Al finalizar esta etapa, su instituto de referencia, el IES Puerto del Carmen, no contaba con este recurso. La alternativa fue el IES Tías, donde, después de las reclamaciones de la familia debido a que no había plazas suficientes, finalmente se consiguió una escolarización por encima de la ratio prevista.

Pero el problema no terminó con la asignación del centro. El transporte escolar convierte un trayecto que podría realizarse en menos de quince minutos en un recorrido de aproximadamente una hora, debido a las distintas paradas de la ruta. La alumna debe levantarse mucho antes y llega al instituto con bastante antelación. No es un detalle sin importancia: en su caso, las necesidades específicas relacionadas con el sueño hacen que estos horarios tengan una repercusión directa en su descanso y bienestar.

Esta experiencia permite entender las consecuencias de una organización que no siempre tiene en cuenta la realidad de quienes necesitan apoyos específicos. Y no es una situación que pueda analizarse únicamente desde el transporte o desde la disponibilidad de una plaza.

En Lanzarote existe una falta de correspondencia entre los recursos de aula enclave disponibles en Primaria y los que se ofrecen en Secundaria. El alumnado puede completar una etapa educativa en su entorno más próximo y encontrarse, al llegar a la siguiente, con que no tiene esa misma posibilidad. En algunos casos, la solución pasa por desplazarse a otro municipio, alejándose de su entorno habitual y alterando la organización familiar.

La isla necesita abordar esta cuestión como un problema de conjunto. No parece razonable que la continuidad de la escolarización dependa de dónde exista una plaza libre en cada momento, sin valorar suficientemente las distancias, las necesidades del alumnado o las consecuencias que esos desplazamientos pueden tener. La oferta educativa debe responder a la realidad territorial de Lanzarote, no obligar a las familias a adaptarse continuamente a las limitaciones de esa oferta.

A ello se añaden las dificultades del transporte adaptado. Las reclamaciones conocidas en los últimos años apuntan a problemas que van desde la falta de plazas y los retrasos en las llegadas hasta las dificultades para acudir a determinadas actividades fuera del horario lectivo. En octubre de 2026, distintas entidades de la isla volvieron a denunciar públicamente carencias de auxiliares, demoras en las valoraciones psicopedagógicas y problemas relacionados con el transporte escolar. Las reivindicaciones de Sentirte, Lanzarotea y la Plataforma Canaria por una Educación Inclusiva reflejan un malestar que merece una respuesta efectiva.

Conviene recordar que el transporte no es un servicio accesorio cuando resulta imprescindible para que un alumno pueda acudir al centro asignado. La Consejería de Educación debe organizarlo teniendo en cuenta las circunstancias del alumnado y no limitarse a ofrecer una ruta que, sobre el papel, cubra el desplazamiento. Un trayecto excesivamente largo o una espera que altera las rutinas de un menor pueden acabar convirtiendo una solución administrativa en otra dificultad cotidiana.

La normativa reconoce la atención a la diversidad y establece el compromiso de avanzar hacia una educación inclusiva, con los apoyos que cada alumno necesita. Sin embargo, entre lo que recogen las leyes y lo que sucede en los centros todavía hay una distancia que las administraciones tienen la obligación de reducir. Para ello hacen falta decisiones concretas, no solo declaraciones de compromiso.

Desde la Secretaría de Identidad, Cultura y Educación de Nueva Canarias-Bloque Canarista en Lanzarote consideramos que ha llegado el momento de revisar cómo se está atendiendo esta realidad en la isla. Es necesario elaborar un plan insular de aulas enclave que permita conocer la demanda actual y futura, detectar los desequilibrios entre municipios y garantizar una transición adecuada entre Primaria y Secundaria.

En ese análisis debe incluirse el estudio de la posible implantación de un aula enclave en el IES Puerto del Carmen. La decisión tendrá que basarse en la demanda existente, la disponibilidad de espacios y la dotación de profesionales necesarios, pero no puede descartarse sin una valoración seria de las necesidades de la zona.

También reclamamos que se revisen las rutas de transporte escolar adaptado, atendiendo a las circunstancias individuales y evitando recorridos o esperas desproporcionados. La asignación de una plaza en un centro debe contemplar, desde el principio, cómo va a llegar hasta él el alumno o alumna que necesita transporte. Y las familias deben disponer de información clara sobre las plazas disponibles, los criterios de escolarización y las vías para reclamar cuando la respuesta recibida no sea adecuada.

Las asociaciones y las familias llevan tiempo poniendo sobre la mesa problemas que no deberían tener que resolver por sí solas. Escucharlas y contar con su experiencia es una parte imprescindible de cualquier mejora. Son quienes conocen de primera mano las dificultades que aparecen cada mañana, en cada desplazamiento y en cada cambio de etapa.

Una isla que aspira a ofrecer las mismas oportunidades a toda su población no puede aceptar que el lugar de residencia condicione la trayectoria educativa de un niño o una niña. Tampoco que acceder a un recurso especializado suponga pasar horas en una guagua o depender de que otro municipio tenga una plaza disponible.

La educación inclusiva se demuestra en decisiones tan concretas como disponer de apoyos suficientes, poder continuar los estudios sin desplazamientos injustificados y llegar al centro en condiciones adecuadas. Lanzarote debe dar respuesta a estas necesidades con una visión insular y con compromisos que se traduzcan en mejoras reales para el alumnado y sus familias.

 

Arminda Barreto, Secretaría de Identidad, Cultura y Educación de Nueva Canarias-Bloque Canarista en Lanzarote y La Graciosa.

elperiodicodelanzarote.com