EL DURO PAPEL DE ASTRID PÉREZ: UN AÑO DESPUÉS, LA SUSTITUTA DE JACOBO ES LA IMPUTADA
- J.B.C.

Hoy se cumple un año de una decisión que marcó un antes y un después en la política insular del PP: Astrid Pérez retiró la vicepresidencia del Cabildo a Jacobo Medina y la secretaría general. Un movimiento que se justificó en clave de orden interno, autoridad y supuesto rigor institucional.
Un año después, la realidad devuelve una escena incómoda, para la presidenta del PP de Lanzarote y actual presidenta del Parlamento de Canarias, a tenor de muchos analistas y afiliados del PP en la isla. Quien fue designada para sustituir aquella responsabilidad, María Jesús Tovar, se encuentra hoy procesada para la apertura de juicio por presuntos daños a las arcas municipales de Arrecife. Una circunstancia grave que, más allá de la presunción de inocencia, puede plantear una pregunta legítima: ¿qué mensaje se traslada a la ciudadanía cuando alguien en esa situación gestiona —precisamente— las cuentas públicas del Cabildo de Lanzarote?

El contraste parece evidente. Se apartó a quienes no tenían reproche judicial alguno, y hoy se sostiene a quien afronta un proceso por un asunto directamente vinculado al uso de fondos públicos. “No parece una cuestión personal; es una cuestión de coherencia política, de credibilidad y de estándares éticos”, sostienen quienes critican la decisión de hace un año y la realidad que se vive ahora.
Astrid Pérez se enfrenta así a un papelón difícil de explicar: exigir ejemplaridad en unos casos y relativizarla en otros. La política no solo se mide por las decisiones que se toman, sino por la consistencia con la que se sostienen en el tiempo. Y cuando esa consistencia falla, la factura no la paga un cargo concreto, sino la confianza de la gente.
Un año después, la pregunta sigue en el aire. Y el silencio, en política, también habla.