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¿NO SE PUEDE HACER NADA MÁS POR EL CONTROL DE LOS CHARCONES?

Los ahogamientos en el mar, lejos de disminuir están aumentando en el litoral del archipiélago canario y también, más concretamente, en Lanzarote. Y casi siempre son en las mismas zonas y en parecidas condiciones. Está claro que el hecho de que millones de turistas visiten anualmente nuestras playas, desconociendo la naturaleza de las mismas, las corrientes y mareas, favorece que se produzcan estas desgracias. La cosa se agrava cuando, además, hay lugares que se ponen de moda en las redes sociales y pasan de ser casi de uso exclusivo de experimentados locales a presencia masiva de turistas jóvenes, atraídos por la vistosidad del lugar y la parte de aventura que conlleva.

Pero, conocidas estas circunstancias, la actitud no puede ser exclusivamente agarrarse a que estaba señalizada la peligrosidad del momento y el despliegue para el rescate de los afectados o sus cadáveres. Hay que buscar la manera de reducir la siniestralidad en estos puntos de nuestro litoral que pasan de ser lugares de inolvidable belleza a “puntos negros” de fatales consecuencias. Y no basta con poner una señal y una bandera roja. Es evidente que no es suficiente. Como también lo que es que estamos mirando para otro lado mientras jóvenes turistas pueden sumergirse en la tragedia, en unas fatales circunstancias, en las que juegan a la par su innegable imprudencia con la falta de interés de quienes tienen que poner un poco más de cordura en el disfrute de estos espacios.  

No se trata de criminalizar pero sí de poner un poquito más para evitar estas desgracias. Y eso se consigue con la prevención y la responsabilidad porque, actuar a  posteriori, no siempre garantiza la vida de los usuarios. Basta con remitirse a los hechos. Lo de Los Charcones, puede ir a peor si no se es consciente del peligro.

elperiodicodelanzarote.com