SIN PODER Y EN MANOS DE LA REGIONAL
- J.B.C.

Al margen de bulerías y películas, lo que queda claro es que Astrid ha perdido mucho peso político en los últimos meses. Ha pasado de ser la señora del ordeno y mando de su partido utilizando aquello de “soy la presidenta y se hace lo que digo yo” a dejar de ser presidenta insular de un plumazo, al estilo que tanto le gustaba a ella. El atosigamiento al que sometió a los principales capitales políticos de su partido en estos dos últimos años, donde no han faltado ninguneos, ceses, marginaciones y acusaciones varias, es la justificación de su caída. Y realmente es una pena porque tuvo la oportunidad de gestionar mejor su ego en beneficio del partido y, ahora, el PP de Lanzarote estaría a la altura de CC y PSOE en la isla. Lo que sería un salto importante y hubiese sido su legado más preciado.
Por muchas vueltas que se le quiera dar, la realidad es que se busca a la desesperada salvar las expectativas del partido del empeño de Astrid de reducirlo a su pesebre. Y es verdad que se ha puesto una gestora pero lo que realmente se ha hecho es poner en manos de la Regional el destino del partido en Lanzarote. Lo que parece claramente un paso atrás para coger impulso. Las guerras cainitas quedarán al margen para armar unas listas electorales lo más provechosas posible. Y en la Regional lo que interesa de Lanzarote son los votos. Cuantos más, mejor. Y eso pasa por darle rienda suelta a los que más posibilidades tienen de conectar con el electorado. Me van entendiendo…