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¿ERA UNA BODA O UN ENTIERRO?

La capacidad que tienen los políticos para sustituir la realidad por la ficción no tiene límites. Y la rocambolesca operación para apartar a Astrid Pérez de la Presidencia del PP de Lanzarote y poner una gestora es todo un ejemplo.

 

Astrid pasó de amagar, incluso, con abandonar el partido (hasta que le recordaron que eso conlleva la pérdida de la Presidencia del Parlamento y sus conocidas y ansiadas prebendas) a salir por las redes y las esquinas diciendo que lo primero es el partido. Hasta tanto ha llegado el absurdo que se ha llegado a decir que la decisión de apartar a Astrid contra su voluntad fue idea de ella misma. Y desde que le dejaron claro que no había vuelta atrás, ella y sus huestes más cercanas se han dedicado a glorificar sus años de férreo y caprichoso ordeno y mando. Tanto ha sido así que muchos de los que la vieron no sabían si venía de su propio entierro o de su boda. Aunque volver del propio entierro de uno es francamente difícil. Quizás por eso, sabiendo que esas vueltas no se dan ni en las películas, prefiriera organizar una performance con sus allegados. ¡Mucha Astrid!

elperiodicodelanzarote.com