OSWALDO BETANCORT DEBE PASAR DE LAS PALABRAS A LOS HECHOS
- J.B.C.

La respuesta de Oswaldo Betancort ante la polémica por la plaza obtenida por el hijo de Ángel Vázquez resulta, cuanto menos, demasiado tibia.
Anunciar que va a revisar el expediente puede ser un primer paso administrativo, pero políticamente se queda corto. Hay algo que no se puede ignorar: la polémica está en su propia casa y Oswaldo es quien tiene la máxima responsabilidad política.
No se trata de prejuzgar ni de afirmar que haya existido una irregularidad. Se trata de entender que quien preside el Cabildo no puede limitarse a esperar a que un expediente determine qué ocurrió.
La responsabilidad política no se archiva en un expediente ni se delega en un procedimiento administrativo. Se ejerce dando explicaciones y tomando decisiones.
Oswaldo tiene que ser el primero en exigir toda la información, despejar cualquier duda y explicar públicamente qué ocurrió, quién intervino y si todo se hizo conforme a las reglas.
Si todo fue correcto, que lo diga con claridad. Y si se detecta alguna irregularidad, que asuma las consecuencias políticas y exija las responsabilidades que correspondan.
Porque cuando la duda afecta a alguien de su propio equipo, su obligación no es simplemente mirar los papeles. Su obligación es responder políticamente ante los ciudadanos.
El expediente dirá lo que ocurrió administrativamente. Oswaldo tendrá que decidir qué significa políticamente.
Y ahí es donde se le debe exigir contundencia: si el problema está en su casa, no puede limitarse a mirar por la ventana. Tiene que entrar, abrir la puerta y dar explicaciones.
Y la exigencia es concreta: que haga público el resultado de la revisión, dé todas las explicaciones y, si corresponde, tome las decisiones necesarias. Sin excusas y sin mirar hacia otro lado. Oswaldo siempre dice que él es un hombre de hechos, ¿se volverá a quedar otra vez solo en palabras?