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¿Qué tiene de malo ir a la manifestación?

¡Vete, aunque sea bueno para ti!

La calle es un punto de encuentro donde se pueden dar todas las combinaciones posibles. Lo mismo te encuentras, casualmente, con la persona que querías ver desde hace años como, al revés, te tropiezas, sin capacidad de reacción, con esa otra que deseas no ver nunca más en tu vida. La calle es el espacio común donde podemos estar todos, donde todos nos relacionamos y nos hacemos un futuro. Es exactamente lo contrario de nuestra casa, de nuestro hogar, un espacio diseñado para cobijarnos, protegernos de los demás y darnos nuestra intimidad. A la calle salimos a resolver problemas, también, a veces, a crearlos. Pero, sobre todo, cuando nos tiramos a la calle, lo hacemos en una búsqueda de los demás para afrontar un problema común, que nos empeora la calidad de vida, que pone en riesgo nuestro hogar y nuestra forma de vivir.

Suelo pasar bastante tiempo en la calle. Por razones de trabajo, de ocio o de gestiones personales o familiares. Me gusta la calle, aunque disfruto de la soledad que me proporciona también su lejanía. Y desde esas aceras rotas de Arrecife, me tropiezo con la realidad que me describen muchos lanzaroteños. Se quejan de muchas cosas, siempre con razón. Me hablan de los cuentos de los políticos, de lo mal que funciona el transporte público, de la pérdida de poder adquisitivo, de las carreteras cada vez más llenas de coches y accidentes, del problema del agua, de la carestía de la vivienda, de la masificación turística sin más propósito que el enriquecimiento de cuatro caciques impresentables, insolidarios y abusadores. Me lo dicen todo y después me preguntan que qué tendría de malo ir a la manifestación del próximo sábado. Me les quedo mirando, entre aturdido y sorprendido. A algunos no les digo nada, son demasiado granditos para no saber qué hacer a estas alturas. A otros, les invito a leer el siguiente párrafo.

¿Te preguntas si debes ir? ¿Y por qué no te preguntas por qué no debes ir? ¿Hay alguna razón para no ir a la manifestación del 20 de abril? Los que aconsejan no respaldar la convocatoria de la manifestación son los mismos que niegan tus problemas, tus quejas. Los mismos que criminalizan la manifestación 20A son los mismos que no solucionan tus problemas. Los mismos que te invitan a quedarte en tu casa, son los mismos que te obligan a ir a trabajar hasta estando enfermo, por un sueldo más desfasado que la peseta en un encuentro de monedas “bitcoin”. Los que dicen que esta manifestación es mala malísima son los creadores del problema que tenemos, que hasta ahora no han movido un dedo para resolver los problemas que tú y tu isla tienen.

Esa es la realidad. Y solo que ellos se opongan ya es una buena razón para plantarse en la manifestación, porque puedes tener por seguro que no están defendiendo con esa actitud los derechos de todos sino exclusivamente sus privilegios. Especialmente, el de hacer y deshacer en esta isla, como les da la gana. Sin la más mínima oposición. Con una población sumisa, a la que cree comprar con los sobrantes de sus excedentes. Si ellos no quieren que vayas, es una razón poderosa para ir. Ni ellos, ni sus lacayos más bastardos y ruines deben pararte. Nadie regala derechos. Menos los explotadores. Se conquistan y se defienden. Si se consigue, habrá una democracia; si se renuncia, solo nos queda una pantomima al servicio del dinero y del poder que este crea a su alrededor.

Nadie defenderá esta isla como nosotros queremos que sea. Salvo nosotros. Nadie nos dará lo que necesitamos para tener un mejor sueldo, una mejor calidad de vida, unos mejores servicios, si nosotros no los exigimos y los ponemos por delante de todas las golosinas del poder y de las amenazas del sistema. Pocas veces tienes una oportunidad de sumarte a algo que va en tu favor, como ciudadano, como ciudadanía, como participar en esta manifestación. La pregunta no es qué gano yendo a la manifestación, sino qué pierdo no yendo, desaprovechando una oportunidad de que los poderosos sepan que estamos aquí y que estamos dispuestos a luchar por cambiar las cosas.

Quienes se colocan en contra de la manifestación del 20 A, ni el presidente del Gobierno de Canarias, inteligentemente, ha querido hacerlo, están negando la mayor: que Canarias tiene un problema gordo y que hay que solucionarlo dándole respuesta a las necesidades sociales de la población y garantizando la protección de nuestro territorio. Son pocos, es verdad. Pero desgraciadamente son los más poderosos, los que han hecho su fortuna y poder jugando con los intereses de todos en beneficio propio. Ellos solos se están retratando. Aunque ya los teníamos más que vistos.

La calle es la esperanza que nos queda. El espacio de todos. ¡Tomémosla! El 20 A está a la vuelta de la esquina.

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