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El 30% de los trabajadores experimentan el síndrome postvacacional

El síndrome posvacacional tiene mucho más que ver con la ansiedad y con un estilo de vida con el que no nos sentimos cómodos, más que con el final de las vacaciones en sí mismo.   

 Miguel Navarro, CEO de Productividad Feroz, experto en productividad, hábitos y biohacking, propone una serie de pasos para superar la vuelta al trabajo en septiembre.

Con los últimos días del verano llegando a su fin, millones de trabajadores en España se preparan para retomar la rutina laboral. Este regreso puede generar una oleada de
emociones mixtas, donde la ilusión por los nuevos retos se mezcla con la ansiedad y el malestar transitorio conocido como síndrome postvacacional.

Actualmente, el 30% de los empleados afirman experimentar síntomas relacionados con el estrés o la ansiedad tras las vacaciones según datos de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, una tendencia que se ha incrementado en los últimos años, reflejando el impacto cada vez mayor de la salud mental en el entorno laboral.

Según declara el experto en productividad, hábitos y biohacking, Miguel Navarro, Ceo de el síndrome posvacacional tiene mucho más que ver con la ansiedad y con un estilo de vida con el que no nos sentimos cómodos, más que con el final de las vacaciones en sí mismo.

Para conseguir una estabilidad emocional en la que no importe si es lunes o domingo, o el día después de las vacaciones, Miguel Navarro ofrece una serie de consejos, desde su propia experiencia, para poder fortalecer la seguridad y la productividad a la hora de volver al trabajo en septiembre:

1. Aprovechar septiembre como un nuevo comienzo
La vuelta de las vacaciones puede ser una oportunidad para retomar las buenas rutinas: hacer deporte, comer mejor o volver a esas aficiones que se quedaron aparcadas. Septiembre puede ser una especie de “año nuevo” particular que ayude a recuperar la motivación.

2. Reconectar con objetivos y motivaciones
Antes de empezar, tenemos que preguntarnos qué no impulsa a trabajar y qué queremos conseguir. Tener una visión clara (a corto y largo plazo) nos permitirá enfocarnos mejor y arrancar con una actitud más positiva.

3. Planificar y organizar de forma realista
Es imprescindible dedicar unos minutos a ordenar las tareas, establecer prioridades e incluir alguna actividad que nos pueda resultar agradable. Una buena organización reduce  la sensación de saturación y facilita la productividad.

4. Empezar con pequeños pasos
En un principio, lo mejor es dedicar solo 5 minutos a una tarea para romper la inercia. Una vez hayamos comenzado, será mucho más fácil continuar. También ayuda dividir las tareas grandes en fases más pequeñas y manejables.

5. Eliminar lo innecesario y valorar el tiempo
Cuando volvemos de las vacaciones es clave eliminar hábitos o distracciones que no aportan valor, como interrupciones constantes, reuniones innecesarias o tareas que no están alineadas con nuestros objetivos. Dar prioridad a lo realmente importante y aprender a decir “no” cuando es necesario nos ayuda a recuperar el foco. Así podremos avanzar con más eficacia y afrontar la vuelta con mayor sensación de control.

6. Alterna trabajo y desconexión
Es importante concentrarse, pero también reservar pequeños descansos para despejarse y recargar energía. Unos minutos de desconexión mental pueden ayudarnos a volver con más claridad y productividad a las tareas, y más en septiembre cuando las temperaturas siguen siendo altas.

“Afrontar con éxito este periodo de transición puede hacerse complicado, pero es fundamental recordar que el bienestar emocional no depende exclusivamente del calendario, sino de la manera en que nos relacionamos con nuestras rutinas y prioridades”, asegura Miguel Navarro. De esta forma, convertir septiembre en una oportunidad de crecimiento y equilibrio depende, en gran medida, de nuestra actitud y compromiso con una vida más consciente y alineada con nuestros valores.

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