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Cómo evitar en un vuelo el riesgo potencialmente mortal del 'síndrome de la clase turista'

 

 

El Hospital Universitario Vithas Las Palmas indica la importancia de hidratarse, usar medias de descanso y moverse con frecuencia para evitar la formación de coágulos y el agravamiento de la patología venosa que acompaña al verano

 

Se estima que afecta a entre 1 y 2,5 viajeros de avión por cada 10.000

Las Palmas de Gran Canaria, 17 de junio de 2026. La enfermedad, conocida popularmente como síndrome de la clase turista consiste en la formación de coágulos en las venas de las piernas durante un vuelo largo como consecuencia de la inmovilización prolongada. Se estima que afecta a entre 1 y 2,5 viajeros de avión por cada 10.000 y se trata de un problema potencialmente grave, por lo que es importante tomar algunas medidas de precaución durante el vuelo.

"Para que la sangre no se coagule y se mantenga líquida, necesita estar constantemente en movimiento. La contracción muscular es, junto con el corazón, el principal motor de retorno sanguíneo que tenemos en las piernas. En un avión estamos principalmente sentados con las piernas para abajo, lo que dificulta el retorno sanguíneo por el efecto de la gravedad. Además, pasamos muchas horas quietos en un espacio estrecho y perdemos la función de motor que tienen los músculos", explica el doctor Ferrán Pla, especialista en angiología y cirugía vascular del Hospital Universitario Vithas Las Palmas y miembro del Instituto Cardiovascular Vithas.

Si esta situación se prolonga en personas con algún tipo de predisposición, existe el riesgo de que se formen de coágulos en las piernas, conocido como trombosis venosa profunda. Aquí el problema no es una incapacidad de las venas para realizar adecuadamente su función, sino una interrupción súbita de la circulación venosa por la formación de un trombo, por lo que se va a producir: aumento del volumen de la extremidad, calor, pesadez y dolor de manera relativamente aguda.

 

Su potencial complicación más grave es el tromboembolismo venoso. Consiste en que parte de ese trombo se desprenda y viaje a territorios lejanos. Circula por el torrente sanguíneo hasta que se encuentra con vasos sanguíneos más pequeños que el tamaño del coágulo, obstruyéndolos a ese nivel, lo que típicamente ocurre en el pulmón. Los síntomas pueden variar desde el dolor torácico a la dificultad respiratoria, sensación de falta de aire y ser potencialmente fatal.

 

Por eso es muy importante insistir en su prevención, que por otra parte es muy sencilla. Para evitarlo es necesario interrumpir el reposo con frecuencia durante el vuelo. Podemos dar paseos por el avión o realizar contracciones gemelares con movimientos punta-talón con el pie. Además, es importante mantenerse bien hidratados e idealmente volar con medias de compresión puestas.

 

Estas indicaciones son adecuadas para todos los viajeros, pero son especialmente relevantes para pacientes con algún tipo de predisposición a la formación de coágulos, bien sea por enfermedades propias de la coagulación (conocidas como trombofilias), como por factores de riesgo externos que también pueden incrementar el riesgo como el tabaquismo, la obesidad, la deshidratación o la toma de anticonceptivos orales.

 

La administración de una dosis de heparina antes del vuelo no se recomienda a la población general, reservándose su uso para personas que pertenezcan a la categoría de alto riesgo y siempre bajo prescripción médica. Debemos tener en cuenta que "el riesgo en personas sanas sin factores predisponentes es bajo, pero sí es cierto que con los volúmenes tan grandes de personas que vuelan anualmente lo vemos con relativa frecuencia", detalla el doctor Pla, por lo que se incide en la importancia del movimiento para reactivar la función motor de nuestros músculos.

En cualquier caso, ante la sospecha o detección de alguna anomalía como la hinchazón súbita de una pierna, con dolor, enrojecimiento y/o aumento de temperatura durante o tras un vuelo no se debe demorar la valoración por un profesional que pueda valorar el alcance del problema y poner el tratamiento adecuado lo antes posible para evitar complicaciones agudas y posibles secuelas en la extremidad.

 

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