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El partido bisagra

La dificultad para conseguir mayorías absolutas, abre nuevas posibilidades para los partidos pequeños, sin opciones para ganar elecciones pero con muchas posibilidades de entrar a gobiernos con bastante poder. El partido bisagra, aquel que sirve para dar gobiernos estables a los que ganan, o tienen amplia representación sin llegar a la mayoría absoluta, pueden ser partidos de gobierno permanente al jugar con unos u otros para conformarlo.

Y en la política insular, ya se ha visto ese juego. Y, en la actualidad, el PP en el Cabildo lleva algunos años viviendo de esa condición. Con grandes dificultades para crecer, tiene un tamaño apropiado para dar mayorías absolutas. El hecho de que sea un partido de derechas, rival natural del PSOE, le resta versatilidad para jugar a máximos con el PSOE y CC, partidos mayoritarios en el Cabildo,  aunque ya fue capaz de pactar con el PSOE, dejando de lado, y en la oposición, al que es su socio más natural. Pero en estos tiempos, donde el PP quiere reconquistar La Moncloa, las posibilidades de acuerdos parecen muy poco probables. Ante esa realidad, hace falta otro partido bisagra y la inestabilidad interna que vive el PP parece dar opciones a eso. Un PP dividido estará muy lejos de conseguir sus objetivos máximos, a pesar de la ola popular nacional y la mayor popularidad en Arrecife.

Con las encuestas en las manos, vemos que la CC de Oswaldo tiene problemas para subir y el PSOE no se desmorona como muchos presagiaban por los momentos duros de la marca nacional. Ahora están empatados a 8 consejeros, y todo hace presagiar que estarán por ahí, uno arriba, uno abajo, en las próximas elecciones. Comprometidos los 16 consejeros que se volverán a repartir entre ellos, las esperanzas de unos y otros están puestas en cómo se adjudiquen los siete restantes que ahora se reparten el PP (4), Nueva Canarias (2) y Vox (1).

La división interna del PP da vuelo a nuevas opciones. Pero la ruptura del bloque que configuró Nueva Canarias en las elecciones pasadas, desgajado en una nueva/Nueva Canarias y en otro partido nuevo, Juntos por Lanzarote, tampoco ayuda. Lo que nos da una imagen llena de incertidumbres en una franja vital para garantizar un gobierno estable en el Cabildo. Hay los suficientes mimbres para crear un buen cesto. Pero, desgraciadamente, se empeñan en hacer cada uno el suyo y para eso no da.

Para gobernar de forma estable en el Cabildo, no basta con ser el más votado. Hace falta tener un partido bisagra amigo que ayude a sumar 12 consejeros de 23. Desde 1991, ningún partido en el Cabildo ha tenido mayoría absoluta y todo apunta a que tampoco será en 2027. Por eso sorprende que no esté mucho más avanzado un proyecto capaz de aglutinar a todos esos votantes alejados de los partidos mayoritarios.

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