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Oswaldo Betancort y Clavijo vuelven a poner el contador a cero en vivienda pública en Lanzarote

Durante casi tres décadas, en Lanzarote no se construyó una sola vivienda pública promovida por el Gobierno de Canarias. Casi tres décadas sin un bloque, sin una grúa, sin una política real capaz de responder a una de las necesidades más elementales de cualquier persona: tener un hogar.

 

Fueron años y años de gobiernos presididos por Coalición Canaria en los que se habló de muchas cosas, se anunciaron muchos proyectos y se encontraron recursos para muchas prioridades. Pero la vivienda pública quedó relegada hasta desaparecer prácticamente de la acción política en nuestra isla.

Cuando el Partido Socialista llegó al Gobierno de Canarias en 2019, con Ángel Víctor Torres como presidente, nos encontramos esa realidad. Y cambiarla no fue sencillo.

Quiero reconocer especialmente el trabajo de Sebastián Franquis, Chano, entonces consejero de Obras Públicas, Transportes y Vivienda. Su implicación con Lanzarote fue decisiva para romper una inercia que parecía instalada para siempre. También la de Maribel Santana al frente del Instituto Canario de la Vivienda, una mujer comprometida que entendió desde el primer momento la urgencia que teníamos en nuestra isla.

Sé bien cuánto trabajo hubo detrás porque, como presidenta del Cabildo, hice de la vivienda una de las reivindicaciones permanentes ante el Gobierno de Canarias. No podíamos resignarnos a que Lanzarote siguiera siendo una isla en la que la vivienda pública simplemente no existía como política real.

Y, además, nos tocó hacerlo en una legislatura extraordinariamente difícil.

Pocos meses después de comenzar el mandato llegó una pandemia mundial. Durante meses, todas las administraciones tuvimos que concentrar una parte enorme de nuestros esfuerzos en lo verdaderamente urgente: salvar vidas, proteger a las personas, sostener los servicios públicos y evitar que miles de familias y empresas quedaran atrás.

Podía haber sido la excusa perfecta para no hacer nada más.

No lo fue.

A pesar de aquella crisis, a pesar de las dificultades administrativas y a pesar de partir prácticamente de cero después de casi tres décadas de parálisis, el Gobierno de Ángel Víctor Torres puso en marcha el Plan de Vivienda de Canarias y Lanzarote volvió a entrar, por fin, en el mapa de la vivienda pública.

De ahí nacieron las 201 viviendas de Maneje que hoy vemos levantadas en Arrecife.

Las primeras después de 26 años.

Y lo digo con enorme orgullo. No por una cuestión partidista ni por poner una bandera política sobre unos edificios, sino porque detrás de cada una de esas puertas habrá una familia. Más de 200 familias que podrán recibir las llaves de una vivienda y comenzar una nueva etapa de sus vidas con la seguridad que proporciona tener un hogar.

Eso es para lo que sirve la política.

Por eso resulta especialmente irritante contemplar ahora a quienes gobiernan hacerse fotografías delante de esas viviendas como si hubieran aparecido durante su mandato. Las viviendas de Maneje no son fruto de la gestión de Fernando Clavijo ni de Oswaldo Betancort. Se planificaron, se financiaron y se pusieron en marcha con Ángel Víctor Torres en la Presidencia del Gobierno de Canarias y durante mi etapa al frente del Cabildo.

Los expedientes tienen memoria, aunque algunos políticos prefieran no tenerla.

Lo preocupante no es que intenten apropiarse de lo que otros hicieron. Lo verdaderamente grave es que, más de tres años después de regresar Coalición Canaria al Gobierno de Canarias y de que Oswaldo Betancort asumiera la Presidencia del Cabildo, volvemos a encontrarnos con el contador a cero.

¿Qué nueva promoción pueden señalar como resultado de su gestión?

¿Qué viviendas públicas nuevas han sido capaces de poner en marcha desde cero durante estos años?

La respuesta explica mucho de lo que está ocurriendo mientras, al mismo tiempo, el precio de la vivienda y del alquiler continúa alejándose de las posibilidades de miles de trabajadores, jóvenes y familias de Lanzarote.

Y si hay un lugar donde esta situación resulta especialmente dolorosa es Arrecife.

La capital concentra dos de cada tres demandantes de vivienda protegida de toda la isla. Es el municipio donde la necesidad es mayor y donde el acceso al alquiler se ha convertido en una carrera imposible para demasiadas familias. Sin embargo, después de más de tres años de mandato, el gobierno de PP y Coalición Canaria no ha sido capaz de generar nuevo suelo que permita dar una respuesta proporcional a esa necesidad.

A eso se suma su negativa a utilizar las herramientas que ofrece la Ley de Vivienda para intervenir en las zonas donde los precios están expulsando a la gente.

No es falta de recursos para hacerlo posible, es falta de voluntad política.

Coalición Canaria y el Partido Popular han decidido no aplicar aquellas medidas que pueden limitar los abusos del mercado del alquiler y proteger a quienes tienen menos capacidad para competir en él. Han escogido proteger los intereses de los grandes propietarios y de los grandes tenedores antes que utilizar todas las herramientas disponibles para proteger a las familias.

Ese es su modelo de vivienda. Y ese es el modelo que Oswaldo Betancort ha demostrado asumir y defender.

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