PUBLICIDAD

Manchar el arte también mola

“No se puede hablar de cultura mientras se borran nuestras historias”, rezaba en una de las pancartas mantenida en alto durante las jornadas de protestas frente al Museo Nacional de Colombia, en Bogotá. El grupo nutrido de manifestantes denunciaba el acto arbitrario, y absolutamente despojado de criterios técnicos, de retirar más de cuarenta piezas de este espacio público, que, como cualquier museo nacional, debe representar la pluralidad de la sociedad.

El presidente Abelardo de la Espriella ordenó desmontar las obras de las salas Memoria Nación y Hacer Sociedad para seguir avanzando, como demócrata que dice ser,  en su “contrarrevolución cultural”. A la ministra de Incultura, Paola Holguín, no se le ocurrió decir otra cosa, para justificar semejante burrada, que el Museo Nacional “no puede ser un espacio de apología al delito o revictimización”.

Los reaccionarios así pretenden descalificar el arte y obras que visibilizan la memoria de los pueblos, en este caso, relacionadas con luchas de movimientos feministas y LGTBI y también piezas dedicadas a víctimas de la violencia política y al histórico Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, firmado en 2016.

Para profanar de esta manera una institución creada en 1823, de los museos más antiguos y emblemáticos de América, el tigre de Temu anunció “la desaparición, de los espacios públicos, de toda oda al terrorismo”.  Una amiga de Lanzarote me decía esta semana que cómo el país había elegido un presidente de este talante, que, además de gestionar muy mal la tragedia del terremoto, ha provocado retrocesos económicos, sociales y medioambientales, en solo dos meses de gobierno.

Sin querer justificar la elección del tigre de Temu, a quien ya en campaña se le vio el rejo, le respondí que USA eligió a Trump y Argentina a Milei, así que todos y contentos están  disfrutando de lo votado. También le recordé que el 29N, España puede inclinarse por un gobierno ultra de PP y Vox, y está en su derecho, y que muchas de las políticas reaccionarias y de tirar por el suelo conquistas sociales, que nos asombran de otros países, pueden perfectamente repetirse aquí, de hecho, ya se están implementando.

O por qué jóvenes, adultos y mayores están en la calle exigiendo respeto al derecho constitucional a la vivienda digna y a una educación y sanidad pública de calidad, mientras los fascistas y los partidos políticos de derecha ultra los tratan de vagos, marrulleros y terroristas.

La pancarta reivindicativa frente al Museo Nacional de Colombia, también  podría  desplegarse, por ejemplo, en Castilla y León. La Junta de esta comunidad autónoma española acaba de sacar una nueva convocatoria de ayudas para la producción cinematográfica, largometrajes, documentales y series, limitadas a proyectos “sin adoctrinamiento”.  Pasamos de libres expresiones artísticas a expresiones aprobadas. Estos son los demócratas.

La censura no es que vaya a tocar nuestra puerta, es que ya entró y está entre nosotros. Vox anunció que si gobernaba entraría a Televisión Española con lanzallamas, motosierra y, a patadas, si hace falta. No hace poco, sorprendían este tipo de manifestaciones de dirigentes de partidos “constitucionalistas”, pero a pesar de su gravedad, ya no asombran a nadie. Son el pan de cada día en una sociedad súper civilizada.

Milei es todo un referente para PP y Vox. En su visita de esta semana a España, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D. Ayuso (IA), volvió a escenificar su simpatía con el presidente de Argentina. Su compañero de partido y candidato a ocupar la presidencia del Gobierno de España evitó juntarse con Milei en plena precampaña electoral, pero Feijóo sí defendió en un entrevista concedida a la Cadena SER, que la política económica  del presidente argentino es “bastante más sensata que la que ha hecho la familia Kirchner y el peronismo”.

Son tan sensatos lo recortes de Milei, que el país sudamericano alcanzó el primer semestre de 2026, según arrojan los datos oficiales, el  nivel de pobreza más alto de su historia: de 46 millones de habitantes, casi 15 millones son pobres, la tercera parte de la población, y lo peor, es que crece la indigencia.

Pero lo más preocupante no son las odas de Feijóo a la motosierra argentina, sino algunas de las medidas que tiene preparadas para la población española, y allí entran las personas que no votan al PP  y quienes sí votan al PP.  Si llega a la presidencia, no subirá el Salario Mínimo Interprofesional si no hay acuerdo entre sindicatos y la representación de los empresarios, y no lo ha habido durante los últimos seis años, así que la subida del salario quedaría en suspenso; revisará el sistema público de pensiones sin aportar claridad sobre su posible privatización; eliminará el Ministerio de Igualdad; y limitará el derecho al aborto y la eutanasia. Lo que conocemos, de momento.

Y por si se les ocurre hostigar, más, el arte, cabe recordar que los movimientos artísticos siempre han estado vinculados a la sociedad y a la política, transmitiendo información, transformando y generando debate, reivindicando y contribuyendo a la formación del pensamiento crítico, que quizá sea lo que más moleste.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar