PUBLICIDAD

LA DOBLE VARA DE MEDIR EL USO DE LOS ESPACIOS PROTEGIDOS

La intención del consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Lanzarote, Samuel Martín, de potenciar la vigilancia de los espacios protegidos de Lanzarote nos parece acertadísima y muy necesaria. El evitar que personas a título individual, ya sea por ignorancia o por gamberrismo, provoquen destrozos en nuestros espacios protegidos, el principal atractivo de la isla, es algo plausible, que tendría que estar en una  isla como Lanzarote más que desarrollado ya y con unos niveles de eficiencia altos. Pero como no estaban, es muy bueno que se apueste por ello. Pero hay que hacerlo con absoluta seriedad y profesionalidad. No hay que pasarle ni una más a nadie si se trata de proteger nuestro territorio, especialmente frágil y valioso.

Pero las cosas, si se hacen, hay que hacerlas bien del todo. Y no por partes. Y, sobre todo, dando ejemplo. No sería de recibo que aquello que se le prohíbe a una persona se autorice después a cientos o miles porque vienen avalados por la firma amiga de algún empresario cercano, que se forra precisamente con el acceso exclusivo a estos parajes para celebrar conciertos, borracheras, bodas u otros eventos multitudinarios. Y, encima, que vayan avalados, publicitados e, incluso, organizados por el propio Cabildo. A un niño no se le enseña que algo no se come mientras nosotros nos lo tragamos a puños. Ejemplos de hijos alcohólicos, drogadictos, ludópatas y similares. No se puede llevar a los chicos a correr, a beber, a saltar, a tirar vasos y botellas por todos lados y después decirle que eso no se puede hacer, salvo que lo autorice u organice papá Cabildo.

Para proteger de verdad lo de todos, hay que empezar por acabar con los privilegios de algunos. Cuando empiecen por ahí, nos empezaremos a creer que van en serio. Por el momento, puede llegar hasta parecer que lo que están haciendo es castigar a dos o tres “don nadie” para seguir con los mismos “negocietes” mientras la población, mucho más sensible que los políticos, reclama una protección real de los espacios protegidos, donde se permita el acceso a los senderos de forma libre y gratuita pero vigilada con eficacia. Veremos si se atreven.   

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar