Haría aprueba su plan para comprobar y controlar las viviendas vacacionales
- Redaccion
El Ayuntamiento pone en marcha un programa de revisión documental y técnica para detectar situaciones de riesgo o irregularidades
El Ayuntamiento de Haría aprueba el Plan de Comprobación y Control de las Viviendas Vacacionales (PCC-M), un instrumento que permitirá revisar durante los próximos cuatro años la situación de las viviendas vacacionales en el municipio, que cuenta actualmente con 465 alquileres turísticos y 1.834 plazas, y comprobar que cumplen con los requisitos y condiciones establecidos en la normativa vigente.
La aprobación de este plan responde a lo establecido en la Ley 6/2025, de 10 de diciembre, de Ordenación Sostenible del Uso Turístico de Viviendas, que establece la obligación de los ayuntamientos de contar con un programa específico para comprobar y controlar las viviendas vacacionales existentes en sus respectivos municipios.
El alcalde, Alfredo Villalba, señala que la aprobación del PCC-M “nos permite contar con una planificación clara para abordar durante los próximos años la realidad de las viviendas vacacionales del municipio, con criterios de comprobación, control e inspección y dentro del marco establecido por la legislación vigente”.
“El objetivo es disponer de herramientas y criterios objetivos que nos permitan conocer la situación real de cada vivienda y actuar cuando existan incumplimientos o situaciones que requieran la intervención municipal”, explica Villalba.
El PCC-M contempla como punto de partida la elaboración de un inventario municipal de las viviendas vacacionales incluidas en la relación facilitada por la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias.
El plan establece distintas fases de comprobación. En la primera etapa se realizará una revisión documental de las declaraciones responsables, comunicaciones, licencias o títulos habilitantes que correspondan, así como de la documentación disponible para verificar el cumplimiento de los requisitos aplicables.
Asimismo, se analizarán posibles indicadores de riesgo, irregularidades o denuncias que puedan justificar actuaciones inspectoras específicas. Cuando corresponda, se realizarán supervisiones presenciales para comprobar la realidad de las viviendas y su adecuación a las condiciones exigibles.
En este sentido, el alcalde subraya que “una de las prioridades es garantizar que las viviendas que desarrollan esta actividad lo hagan cumpliendo las condiciones exigidas para que no existan situaciones que puedan poner en riesgo a las personas o a los bienes”.
La segunda fase contempla una comprobación material de las viviendas con el objetivo de verificar el cumplimiento efectivo de las condiciones técnicas, funcionales, ambientales, urbanísticas y de seguridad aplicables. El calendario de actuaciones se desarrollará durante los cuatro años de vigencia del plan, tomando como referencia la antigüedad de las inscripciones en el Registro General Turístico.
El Ayuntamiento prestará especial atención a aquellos casos en los que existan indicios de riesgo grave para las personas y los bienes, de acuerdo con los criterios establecidos por la normativa. Entre ellos se encuentran situaciones de posible infravivienda o aquellos alojamientos en los que se supere la capacidad de ocupación establecida.
En caso de detectarse incumplimientos, el PCC-M contempla las correspondientes actuaciones de requerimiento, subsanación, adecuación o regularización administrativa que procedan conforme a la normativa vigente.
Desde alcaldía se asumirá la coordinación general del plan, mientras que la Oficina Técnica Municipal ejecutará las funciones relacionadas con actividades, régimen sancionador y asistencia técnica a las distintas unidades administrativas.
El Ayuntamiento remitirá el Plan de Comprobación y Control de las Viviendas Vacacionales aprobado al Cabildo de Lanzarote y La Graciosa y al Gobierno de Canarias y, una vez concluida su vigencia, elaborará una Memoria de Evaluación de los Resultados Alcanzados, que deberá recoger el grado de ejecución y los resultados obtenidos durante los cuatro años de aplicación.
