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Cuando la pobreza se cronifica y la riqueza no se redistribuye, los titulares no bastan

El avance de Resultados del XVI Informe Estado de la Pobreza presentado en febrero de este año por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión social es muy claro: la pobreza se cronifica en Canarias. La tasa Arope en 2025 representa el 31,2% de la población, la misma tasa que en 2024, es decir, la pobreza no se reduce. Se mantiene. Se consolida. Se cronifica.

Después del impacto de la pandemia y gracias al escudo social puesto en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez y por Ángel Víctor Torres en Canarias los distintos indicadores sociales que forman parte del Informe Arope se venían reduciendo año tras año. Pero con el actual Gobierno de CC-PP, y cito literalmente el avance del informe Arope: "La pobreza se cronifica en las islas, consolidándose como un fenómeno estructural que no se reduce de forma significativa, pese a las mejoras puntuales en algunos indicadores".

Cuando casi una de cada tres personas vive en riesgo de pobreza o exclusión social, es decir, hablamos de más de 700.000 personas, debería ser una prioridad política ofrecer soluciones porque es una cuestión de cohesión social, de dignidad y de futuro.

Canarias bate récord en llegada de turistas, en recaudación por IGIC y, en transferencias recibidas del Estado, 7.524 millones en 2025, la cifra más alta registrada nunca. Con semejante fotografía, la pregunta se impone: ¿por qué la pobreza no se reduce?

La respuesta del Gobierno de CC-PP se remite a "la complejidad", a las guerras, o el mantra de culpar a Madrid de todo aquello que no funciona en Canarias y que es competencia de este Gobierno. Si en un periodo de crecimiento los indicadores sociales no mejoran, la conclusión es política y de diseño de estas políticas en Canarias: la pobreza se cronifica porque la riqueza no se está redistribuyendo en Canarias. O bien las políticas no actúan en los puntos críticos, o bien llegan tarde, o bien no alcanzan a quienes más lo necesitan. Y cuando ocurre eso, el resultado es claro: familias que ya estaban al límite entran en un bucle de vulnerabilidad social.

Crece el número de personas que no pueden afrontar gastos imprevistos: 49,8%, casi la mitad de la población. Si cualquier emergencia, una reparación del hogar, una urgencia médica, una avería del coche, una subida del alquiler puede desestabilizar la economía familiar, esto sitúa a las familias en una situación de incertidumbre y vulnerabilidad permanente.

Según el avance del Informe Arope, empeora el dato de la baja intensidad en el empleo, un indicador clave de inclusión social, que aumenta 1,2 puntos porcentuales en 2025 y, el 54,7% de la población canaria declara tener dificultades para llegar a final de mes.  Una situación que golpea con mayor intensidad a niños, niñas y adolescentes (53,1%), a hogares monoparentales (67,1%), a quienes viven de alquiler a precio de mercado (63,9%), a la población extracomunitaria (60,6%) y a las personas en desempleo (67,9%).

La única solución que ofrece el Gobierno de CC-PP ante esta preocupante realidad social son titulares vacíos que no sirven para que las familias puedan afrontar el pago del alquiler, acceder a bienes básicos o poder compartir tiempo de ocio y cultura de calidad con sus hijos e hijas. El día a día de miles de familias en Canarias está muy alejado de los titulares que nos vende el Gobierno de Canarias.

En este contexto, la pobreza infantil merece una atención aún mayor. La situación de estrés y de incertidumbre por el empleo precario, las carencias materiales y dificultades para llegar a fin de mes, cuando muchas familias destinan más del 40% de su renta disponible al pago de unos alquileres con los precios desorbitados, toda esta situación familiar afecta al bienestar emocional, a la salud mental y física y a las oportunidades presentes y futuras de las y los menores y adolescentes.  Y esta situación conecta con indicadores como el fracaso escolar, que en Canarias se sitúa en el 15,92%, casi tres puntos más que en 2024, alejándose de la media estatal. Un fracaso escolar que el Gobierno de Ángel Víctor Torres lo dejó en un mínimo histórico.

 

Cuando el propio consejero de Educación ha dicho que muchos chicos, porque son sobre todo chicos, abandonan los estudios porque tienen que ayudar en sus casas, es inaceptable que no se adopten medidas con urgencia porque se está hipotecando las oportunidades de futuro de toda una generación de jóvenes en Canarias condenándolos a seguir reproduciendo el círculo de la pobreza y la desigualdad.

En el núcleo de la pobreza y la desigualdad en Canarias aparecen tres elementos que se refuerzan entre sí: ingresos insuficientes, poco margen ante imprevistos y costes fijos elevados, especialmente los relacionados con la vivienda.

Si la principal causa del empobrecimiento de las familias en Canarias, según los informes especializados, está en la vivienda, especialmente los precios inasumibles del alquiler, entonces cualquier estrategia que no ponga la vivienda en el centro corre el riesgo de quedarse en "marketing" y no en soluciones. Un Gobierno que se niega a declarar zonas tensionadas como permite la Ley estatal de vivienda, que lleva tres presupuestos aprobados por el actual Gobierno de CC-PP y no ha aprobado el reglamento para el complemento a la vivienda que establece la Ley de Renta Canaria de Ciudadanía, es un Gobierno alejado de la realidad social que se vive en Canarias.

En definitiva, cuando la pobreza se cronifica en Canarias el problema es que faltan decisiones políticas con impacto suficiente. El marketing puede llenar titulares, pero no permite pagar alquileres imposibles, ni mejora ingresos precarios, ni reduce la situación de vulnerabilidad familiar. La sociedad canaria no necesita titulares: necesita resultados medibles, compromisos presupuestarios y políticas enfocadas en la raíz del problema.

Si la pobreza se cronifica, entonces ya no hablamos de un contexto puntual: hablamos de un modelo, el de CC-PP, fracasado, que no está funcionando y que está alejado de la realidad de vida de miles de canarios y canarias.

 

 

Elena Máñez, vicesecretaria portavoz del PSOE Canarias y portavoz adjunta del Grupo Socialista en el Parlamento de Canarias.

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