Contradicciones, fervores y mentiras

No hay nada más sonoro que un patio de recreo. Un montón de niños y niñas de distintas edades y procedencias raciales, culturales y económicas interactúan entre ellos produciendo un sonido inequívocamente propio, como si se tratara de una orquesta completamente afinada. No se oye ni se ve lo que hacen los distintos corros, solo se oye ese sonido inconfundible que sobrepasa los muros altos del colegio e inunda las aceras próximas de la mejor muestra de paz que existe. Disfruto mucho de esa sensación cuando abandono la calle Libertad, en el centro de Tías, y me acerco al CEIP “Alcalde Rafael Cedrés” por la calle Igualdad para girar a la izquierda a la Fraternidad. Envuelto en los principios de la Revolución francesa rotulados en la pared y atrapado por el divertimento de la chiquillería, intento pensar sobre el futuro de esos miles de niños africanos que viven ajenos a su normalidad.
- Escrito por MANUEL GARCÍA DÉNIZ









