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EL GOBIERNO DE CANARIAS ACELERA SU APUESTA POR LA NUEVA AUTOVIA

Cuando parece que el debate sobre el soterramiento de la LZ2 a su paso por Playa Honda gana adeptos, el Gobierno de Canarias, espoleado por los socialistas, que, paradójicamente, fueron los primeros en hablar de este tema en Lanzarote cuando eran “mejores amigos” de Eduardo Spínola, acelera el paso para establecer como única opción la construcción de una nueva autovía por medio del jable entre el hospital y el aeropuerto.

  Ayer, el Gobierno de Canarias, a través de su Consejería de Obras Públicas anunciaba  la adjudicación por 1,1 millones de euros la redacción del proyecto de trazado de la nueva autovía de Lanzarote. La Consejería de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias, que dirige Sebastián Franquis (¿De qué nos suena otro Franquis?), publicó la resolución por la que se propone a la UTE Grusamar-GIPIC-HSIA como adjudicataria, con una inversión de 1.128.965 euros, del contrato para la redacción del proyecto de trazado y construcción de la nueva autovía entre el aeropuerto de Lanzarote y el enlace de Argana, en la LZ-3, que da acceso al Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa. Tras esta propuesta, la UTE tiene 15 días para presentar todos los avales necesarios antes de firmar el contrato con el que se va a proyectar una nueva vía que permitirá una conexión más ágil y fluida a los automovilistas del sur de la isla y de la capital entre dos infraestructuras insulares esenciales como son el aeropuerto y el hospital.

En fin, que el mismo gobierno que retrasa hasta el infinito las obras presupuestadas para Lanzarote de un año para otro, replicando las mismas inversiones de un presupuesto a otro para engaño de todos los lanzaroteños, en este caso pone el acelerador para un tema, precisamente, en el que parece que cada vez son más las voces que se levantan para manifestarse a favor del soterramiento de la vía y en contra de la destrucción de millones de metros cuadrados en suelo protegido, para hacer una macrovía que puede ser innecesaria ante la proyección de un nuevo modelo de movilidad. Y como si de una película de miedo se tratara, son los propios socialistas que tanto han hablado en contra de nuevas carreteras, de consumir territorio y cosas parecidas, los que apuestan por esta posible aberración medioambiental. ¡En fin, esperemos que no sea fruto de otro enfrentamiento entre “mejores amigos” que pasan la factura de su enfado a las arcas públicas!   

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