EMOTIVA DESPEDIDA DE ADOLFO ROMÁN
- Redaccion

Las buenas personas dejan su huella allí donde están. También en un hospital, aunque no sean sanitarios ni pacientes. El ejemplo claro y más reciente es el emotivo pasillo que le hicieron ayer en el Hospital Doctor José Molina Orosa a Adolfo Román con motivo de su jubilación, después de llevar más de 30 años trabajando en la cafetería.





Adolfo supo siempre mostrar lo mejor de sí para hacer su trabajo más cercano y empático con los pacientes y profesionales que diariamente acudían a la cafetería. Ha sido toda una vida laboral volcado en servir con dedicación, esmero y responsabilidad. Y, ahora, recibe el reconocimiento unánime de quienes le conocían, respetaban y echarán de menos. Ahora toca disfrutar de la jubilación.