¡Ay, mami, qué será lo que quieren los drones!
Parte de guerra (7)
- Escrito por MANUEL GARCÍA DÉNIZ

Durante tres semanas, quienes apoyamos al Gobierno desde los grupos parlamentarios del PSOE en el Congreso y en el Senado, por responsabilidad, hemos asistido en silencio y confinados en nuestras casas a la propagación del virus del odio, la mentira y la manipulación. Este mal es un viejo conocido de las democracias. Sabemos cómo ataca, cómo trata de inocularse en el tejido social y cómo, envuelto en la nada patriótica bandera del cuanto peor mejor, dice al mismo tiempo una cosa y su contraria para llegar al poder. Para usurparlo si fuera preciso.
Después de unos días muy complicados que han requerido de todos nuestros esfuerzos para poder organizar el retorno de nuestros turistas a sus lugares de origen, podemos decir que a día de hoy Lanzarote está cerrado turísticamente.

No dejar a nadie atrás. Una consigna que desde los gobiernos, tanto estatal como el de Canarias, no se deja de repetir y que en estos días de crisis sanitaria y social, por solidaridad, pero también por pura supervivencia, nos obliga a tomar medidas contundentes para que sea una realidad.
La unión es imprescindible para avanzar, siempre lo fue, pero ahora lo es más. Ante la situación excepcional que atravesamos en estos momentos, resulta inconcebible que cada uno vaya por su lado metiéndole el dedo en el ojo al de al lado. Así no.

En el 2015, Bill Gates, cofundador de Microsoft, dio una charla TED (Tecnología, Entretenimiento y Diseño, evento anual donde algunos de los pensadores y emprendedores más importantes del mundo imparten charlas inspiradoras), en Vancouver (Canadá) en la que explicaba que la gran amenaza de la humanidad era “una pandemia causada por un virus altamente infeccioso que se propagaría rápidamente por todo el mundo”.
