El “mírame, mírame” y las lindezas del plenario circense

Una sesión plenaria del Cabildo de Lanzarote es prueba suficiente para saber de qué va la política insular. Vale la última. No hace falta más. Es un verdadero circo, donde si acaso sobran payasos y se echa en falta equilibrista del buen gusto, del buen gobierno, capaz de hacer piruetas bonitas ante las más que evidentes muestras de peligros sociales y quiebros demagógicos. Hacía tiempo que no perdía toda una mañana viendo como los 23 consejeros que conforman el plenario insular escenifican sus miserias con toda impunidad. En realidad, la mayoría permanece en silencio, riéndoles las gracias a los de la bancada propia cuando toca y jugando con el móvil, como si la realidad estuviera allí adentro y no aquí afuera.
- Escrito por MANUEL GARCÍA DÉNIZ









