El arte de insistir

Conseguir objetivos cuesta, y especialmente cada vez más si son puramente cuantitativos como las tormentosas cuotas de ventas, por eso hay quienes afirman que insistir es todo un arte.
- Escrito por Alex Salebe Rodríguez

Conseguir objetivos cuesta, y especialmente cada vez más si son puramente cuantitativos como las tormentosas cuotas de ventas, por eso hay quienes afirman que insistir es todo un arte.

Por razones de no discriminación de sexo, en la época de Zapatero se empieza a poner de moda el lenguaje no sexista, es decir, aquel que usa el masculino genérico para referirse al género masculino y femenino cuando se usa el plural. Entonces, se apuesta por desdobles que atentan contra el principio de economía lingüística o se opta por nombre colectivos como “los profesores y las profesoras del centro” o “profesorado del centro”. En este caso concreto sí que es posible recurrir a un nombre colectivo. Como es “profesorado”. Estas modas llevan a hacer auténticos 'malabarismos' gramaticales que producen un estilo cansino y tedioso cuando se lee o escucha un texto, que muchas veces es hasta ilegible por el uso de símbolos como la barra oblicua( los/las) o la arroba (l@s). Auténtico destrozo...

No hay que negarle las buenas intenciones de la presidenta del Cabildo a la hora de organizar un reconocimiento a la sociedad de Lanzarote por el sacrificio que significó afrontar la pandemia del SARS COV-2 y de los efectos de la COVID-19. No hay que hacerlo ni lo hacemos. En cambio, si es muy criticable la organización del acto desde el principio al final.

Los electores se encuentran años tras años, elecciones tras elecciones, muchos nombres pero pocas propuestas. El centenario Machín, votando en las últimas elecciones locales de 2019.
Ha empezado la danza electoral y ya vamos viendo la exhibición de los pavos reales de los distintos partidos. Hay luchas intestinas veladas y no tan veladas en las organizaciones políticas, que dicen que nacieron para transformar la sociedad y que ahora se conforman con ser ascensores sociales casi únicamente para sus miembros más destacados.

La noche anterior apenas dormí. Estaba nervioso, excitado, feliz por ir, por primera vez, a un colegio de verdad. Los cuatro años anteriores había conocido las míseras instalaciones que tenía Tías para escolarizar a los niños.

Cada vez somos más conscientes del papel determinante que juega la salud mental en el bienestar de las personas y del conjunto de la sociedad. No hay salud sin salud mental. Así de rotundo es el mensaje que debe quedar claro en la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental, que en esta edición fija su mirada en la infancia, adolescencia y juventud.

Alguna vez hemos sido novatos en algo, cuando tuvimos el trabajo que inauguró nuestra vida laboral, cuando fuimos primíparos en la universidad, el primer año en las fuerzas armadas o en un club deportivo, en fin, la vida, y qué dicha, está llena de primeras experiencias que nos ayudan a crecer y desarrollarnos como personas en los ámbitos personal y profesional, valorando a la postre unas más que otras, según cómo nos esté yendo y hayamos exprimido ese aprendizaje para nuestro bienestar.

Mi madre hacía mil tareas todos los días. Y me quedo corto. Era madre de once hijos y no podía recordar sin llorar a los dos que perdió en sus inicios de madre.