Cuando tener trabajo no basta para tener un hogar

Durante años, el discurso sobre las viviendas sociales ha girado en torno a la premisa de que deben estar destinadas a las familias más vulnerables, aquellas que se encuentran en situación de extrema precariedad. Y es cierto. Nadie puede cuestionar este punto. Sin embargo, ¿qué ocurre con todas esas personas que, aún trabajando, no pueden permitirse un hogar?
- Escrito por Leticia Padilla, Lanzarote En Pie








