Los Sangineles de Echedey

El pasado sábado noche, aburrido de pasar calor, me atreví a dar una vuelta por las calles de Arrecife ante la amenaza ya cierta de que venían fiestas. El día antes, el mejor árbitro que hemos tenido en esta ínsula nuestra, Alejandro Hernández, pitó el inicio de los Sangineles con un toque personal en un espacio distinto a otros años. Es un claro reconocimiento a un hombre de Arrecife que triunfa en el mundo vestido de negro, corriendo sobre el césped que nunca conoció con ese verdor en Lanzarote y repartiendo tarjetas y justicia entre 22 deportistas que parece que no tienen más pelotas que aquella que se disputan con tanto ingenio como brutalidad. Su elección ha sido un acierto. No solo por lo qué es y por quién es sino también porque ha permitido darle otra escenografía al pregón, en la línea de abrir la fiesta a todo el mundo y reinventarla para ponerla, de nuevo, en el imaginario popular como las celebraciones de la capital de Lanzarote.
- Escrito por MANUEL GARCÍA DÉNIZ








