La alegría cuesta pero renta

La alegría de seguir vivos no es suficiente. Entre que nos levantamos pensando en la vorágine de la supervivencia, en los problemas de salud, cuando los hay, las obligaciones con los bancos o cualquier imprevisto convertido en problema menor o mayor, nunca mejor dicho, se nos va la vida, y menos mal que está la familia y los amigos para tendernos la mano, porque la irritación generalizada asesta un golpe diario a nuestro bienestar o aspiración a tenerlo, según el caso.
- Escrito por Alex Salebe Rodríguez









